Les comparto esta reflexión del Doctor Ramiro Valencia Cossio.
Sólo estan creciendo nuestras raices, cuando tenemos dificultades.
Reflexión
Por RAMIRO VALENCIA COSSIO
¿Qué tan profundas son tus
raíces?
No sé de quién es este texto
que les comparto. El autor nos invita a observar la naturaleza y a aprender
de ella.
“Tiempo atrás, yo era vecino de
un médico, cuyo “hobby” era plantar árboles en el patio de su casa. Me pareció
curioso que no regara los brotes que plantaba. Pasé a anotar, que sus árboles
estaban demorando mucho en crecer.
Un día, le pregunté si no tenía recelo
de que las plantas no crecieran. Fue entonces cuando me descubrió su fantástica
teoría.
Me dijo que, si regase las
plantas, las raíces se acomodarían en la superficie y esperarían por el agua
fácil, que venía de encima. Como no las regaba, los árboles demorarían más para
crecer, pero sus raíces tenderían a
migrar hacia lo más profundo, en busca del agua y los nutrientes del subsuelo.
Así, según él, los árboles
tendrían raíces profundas y serían más resistentes. Y agregó que, frecuentemente daba algunas
palmadas a sus árboles, con un periódico doblado para que se mantuvieran
siempre despiertos y atentos.
Tiempo después fui a vivir a
otro país, y nunca más volví a verlo.
Al retornar del exterior, fui a
dar una mirada a mi antigua residencia. Al aproximarme, noté un bosque que no
había antes. ¡Mi antiguo vecino había realizado su sueño!
Aquel era un día de viento
fuerte y helado, en que los árboles de la calle estaban arqueados, como si
sufrieran el rigor del invierno. Entretanto, al aproximarme al patio del
médico, noté como están sólidos sus árboles: prácticamente no se movían,
resistiendo estoicamente aquel fuerte viento.
Las adversidades por las que
habían pasado parecían beneficiarlos de un modo que el confort y el tratamiento
más fácil jamás habrían conseguido.
Todas las noches, antes de ir a
acostarme, doy siempre una mirada a mis hijos.
Observo sus camas y veo como han
crecido. Frecuentemente oro para que sus vidas sean fáciles, para que no sufran
dificultades y agresiones de este mundo…
He pensado, entretanto, que es hora de cambiar mis ruegos. Es inevitable
que los vientos helados y fuertes nos alcancen. Sé que ellos encontrarán
dificultades y que mis deseos de que las dificultades no ocurran, han sido muy
ingenuos. Siempre habrá una tempestad en algún momento de nuestras vidas.
Lo mejor es orar para que mis
hijos crezcan con raíces profundas, que retiren energía de las mejores fuentes,
esas que se encuentran en los lugares más difíciles. Pedimos siempre tener
facilidades, pero en verdad necesitamos raíces fuertes, de tal modo que cuando
las tempestades lleguen resistamos en vez de ser doblados y barridos”.
Mi invitación es a que pienses, ante las ventiscas, los ventarrones o
los ciclones de la vida… ¿Qué tan profundas son tus raíces?
Transcrito de la revista AVIANCA
N°60 marzo de 2010, Página 24.
No hay comentarios:
Publicar un comentario